Como aliviar a quien lleva el odio en la piel

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Como aliviar a quien lleva el odio en la piel

Como aliviar a quien lleva el odio en la piel

Una tendencia nace entre los artistas de los tatuajes: cubrir o borrar los tatuajes racistas y violentos

La redención en un nuevo diseño: la gente a veces cambia y eso es muy buena noticia.

Un hombre entra a un estudio de tatuaje, sus ojos muestran dolor y arrepentimiento, su piel lleva un error de la juventud, una marca que depura un odio que en realidad no lo representa, algo que ya no desea.

Su único pedido, su esperanza, era que alguien pudiese borrar aquel tatuaje que con una bandera confederada y una soga, símbolos que evocan el racismo, la supremacía racial y una herida muy profunda de su país donde aquel flagelo sigue latente. Al oír tal pedido Dave Cutlip, director de Southside Tatto, deseaba ayudarlo, pero el tatuaje era muy grande y no había forma de removerlo. Pensando con su esposa cómo podían ayudar a que el odio no se propague desde la piel, se propusieron comenzar a brindar “cover-ups” gratuitos para aquellos que desearan quitar esos mensajes de su piel.

Al poco tiempo hizo un post en la página de Southside Tatto de Facebook buscando otros potenciales interesados en cubrir tatuajes racistas o relacionados con pandillas.

Dave siempre se había opuesto a realizar trabajos para gente que quería entintar su cuerpo con mensajes de odio. Incluso discrepaba moralmente con aquellos tatuadores que mantenían sus puertas abiertas hasta pasada la medianoche para aprovecharse de aquellas personas alcoholizadas o bajo efecto de estupefacientes que desean realizarse un tatuaje vergonzoso.


"A veces las personas toman malas decisiones, y a veces la gente cambia", dice en su publicación de Facebook. "Creemos que hay suficiente odio en este mundo y queremos hacer una diferencia".

No fue necesario que transcurriera mucho tiempo para que la publicación fuera el centro de atención, el mismo Dave dijo que en su momento debió silenciar las notificaciones de su Facebook por la cantidad de mensajes y consultas que le llegaban por la publicación.

Su emprendimiento desencadeno la admiración de muchos colegas, que comenzaron a imitar su ejemplo. Hoy en día, hay docenas de tiendas de tatuajes que ofrecen los mismos servicios de rehabilitación que Southside.

Erik Rohner de Ye Old Tatto Shop en Platteville, Wisconsin, es uno de los tantos tatuadores que realiza este servicio y comenta que “Hay una chica con la que me he estado comunicando y que tiene un sello de Propiedad de directamente en su cuello que está relacionado con pandillas", dice. En general tiene demoras para atender nuevos clientes, pero esta chica era joven, tocó su corazón con su caso y la intercaló a otros clientes para ayudarla, para hacerle saber que ella no pertenece a nadie.

El deseo de cubrir los tatuajes odiosos o violentos no es nuevo. En 2007, un juez del estado de Florida, EEUU, ordenó que los tatuajes de los neonazis fueran cubiertos de maquillaje durante un juicio. El Southern Poverty Law Center financió la eliminación de los tatuajes de un skinhead al año siguiente.

La publicación de Facebook con la que comenzó todo también condujo a un esfuerzo de crowdfunding con un proyecto de tatuaje, que Cutlip creó con su esposa. El decidió no usar el dinero para su estudio sino destinarlo a otros tatuadores de otras partes del país que no pueden trabajar gratis o también para la atenuación y la eliminación de ciertos tatuajes violentos y racistas con láser.

Esta tarea significa la posibilidad de devolverle su vida a muchas personas, porque algunos llegan a tener ese dibujo en la piel porque han sido forzados a realizárselos en las prisiones o en la calle para sobrevivir.
Bien es conocido el papel que desempeñan las pandillas en las prisiones y que si los habitantes de dicha institución desean tener una “estadía tranquila” deben unirse con alguna pandilla o soportar los abusos de las mismas.

Casey Schaffer apareció en el estudio con la palabra "blanco" en un antebrazo y "poder" en el otro contando que los tatuajes fueron el resultado de un año de prisión en Roxbury Correctional Institution en Hagerstown. Habiendo cumplido su condena y salido en libertad, buscaba trabajo pero entre su historial criminal y los tatuajes era complicado conseguir.

Pese a todas las complicaciones de dicha labor, Cutlip sueña con que su proyecto crezca aún más y que cada día más gente tenga la posibilidad de poder dejar de lado el dolor y el odio y que los salones de tatuaje cumplan la función de proveer buenas segundas oportunidades.

Fuentes:

 



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